Menopausia precoz

Causas, miedos y evolución personal.

Un artículo de Carla Romagosa Manrique.

Menopausia precoz por Carla Romagosa para SEID Lab

Una menopausia precoz, o insuficiencia ovárica primaria, suele ser devastadora. Por inesperada, porque no es el momento y, generalmente, por abrupta.

Sin duda alguna, trastoca en todos los sentidos. Aunque me consta que las Sociedades Médicas internacionales están muy atentas, lo cierto es que todavía no existe un recuento exacto que mida cuántas mujeres están pasando por el proceso de saber que sus ovarios han dejado de producir hormonas femeninas.

Lo que sí se sabe, es que cada vez somos más, cosa que convierte al proceso ya de por sí solitario, en una oportunidad de empatía colectiva.

Confieso que me siento dividida entre el respeto, la admiración hacia la ciencia y la confianza temerosa en la evolución de la especie, y me pregunto lo siguiente:

¿Logrará la medicina preventiva la adherencia de sus recomendaciones en una población cada vez más estresada e inflamada?

¿Sabremos entender la capacidad de modular nuestra salud mediante los hábitos de vida, los pensamientos saludables y una vida libre de tóxicos y estrés, más conectada con la naturaleza?

¿Estamos ante un punto de inflexión evolutivo hacia no se sabe dónde ni desde cuando ni por qué?

Cuestiones importantes sobre la menopausia precoz

Mi primer interrogante es esperanzador, empoderado, me dice que está en nuestras manos y en las de la ciencia.

El segundo, parece obvio y a la vez una entelequia para muchas personas y el tercero, fue al cual decidí aferrarme en mi aceptación del diagnóstico de menopausia precoz a los 39 años, mientras me ocupaba en confiar plenamente en la medicina, la naturaleza, la meditación, el ejercicio y la nutrición, corrigiendo todo aquello que pudiera haber hecho mal hasta la fecha.

Hasta un 30% de los casos de menopausia precoz pueden ser genéticos.

Según la AEEM, se estima que hasta un 30% de los casos pueden ser genéticos.

O, dicho de otra manera, que un 30% de las mujeres que fisiológicamente se transforman antes de tiempo, están viviendo un proceso similar al que vivieron sus madres, sus abuelas y muy probablemente sus bisabuelas, de ahí lo del punto de inflexión evolutivo.

Quizás somos ya demasiados humanos en el mundo, o el mundo está cambiando tanto que los que vengan tienen que ser los mejores, o que quizás haya llegado la hora de que las mujeres en edad fértil, dediquemos nuestra energía creadora, la del poder de la reproducción, a otros asuntos altamente relevantes para la sociedad.

Visto así, el concepto le otorga a la menopausia precoz, un poder de trascendencia optimistamente superior a lo esperado.

¡Y, no sabes cómo me entusiasma la idea!

Leí hace poco a la Dra. Sari Arponen en su libro ¡Es la microbiota, idiota! que incluso los billones de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo son en gran medida heredados y no pude evitar preguntarme si lo mío, mi fallo ovárico prematuro, fue del huevo o de la gallina…

Para las mujeres de mi generación, las de más de 40, es complicado descubrir cómo fue la menopausia de nuestras madres y pienso que lamentablemente, ni siquiera ellas lo supieron.

No es que no nos lo quieran contar, sino más bien que ellas transitaron por el climaterio como pudieron, sin información, infravaloradas en sus síntomas y en gran mayoría, escondiendo lo evidente y natural.

Y me parece una pena, ahora que conozco el maravilloso proceso de crecimiento personal que la vida sin hormonas nos otorga.

Además de la genética, están los factores autoinmunes,

Son aquellos factores relacionados con enfermedades tales como hipotiroidismo de Hashimoto, celiaquía, lupus o artritis reumatoide, entre otras.

Y también, algunos procesos infecciosos y metabólicos, además de los iatrogénicos, que vienen a ser los más abruptos, producidos por los efectos de la quimioterapia.

Aunque, de todas las causas clasificadas hasta la fecha, lo que más me sorprende es que entre un 50 y un 80% de las menopausias precoces se deben a causas idiopáticas, es decir, desconocidas, cosa que me lleva de nuevo a reflexionar entre la ciencia y la evolución, ambas avanzando siempre…

Menopausia precoz = Aterrizaje forzoso.

Mi menopausia fue como un aterrizaje forzoso en el mundo real, como un impacto hacia la madurez, una crisis en toda regla.

Lo que había estado funcionando, dejó de hacerlo y fue como un huracán físico-psíquico-emocional difícil de dominar con mis propios recursos.

Lleno de sintomatología que no supe ni discernir ni relacionar con mi proceso de cambio hormonal y que podría describirse como un coche de carreras sin frenos, ni luces, ni aire acondicionado y agotando la reserva de gasolina.

O, dicho de otra manera: cambios de estado de ánimo, insomnio, sofocos, cansancio extremo, dolor articular, migraña…

Me dejé ayudar (qué importante este concepto).

Sí, me dejé ayudar por una doctora conversadora, integrativa, cariñosa y empática que me supo acompañar, permitiéndome el duelo.

Además, tuve la suerte de dar con un doctor, gran investigador en la materia, que me referenció científicamente el por qué del tratamiento hormonal que debía seguir.

Pues, si bien es cierto que la menopausia, el fin de la etapa fértil de la mujer, es un proceso natural cuando se da en edad normal, es una patología cuando hablamos de menopausia precoz, aquella que se produce antes de los 40 años.

Tengamos en cuenta, por otro lado, que estos factores no se presentan de manera individual y aislada, sino que unos son desencadenantes, causa o efecto de los otros.

Un cuadro de sobrepeso aumenta la propensión a padecer diabetes.

El estrés continuado es un desencadenante de ansiedad que puede conducir al sedentarismo y desembocar en un aumento de peso.

Escucha y observa las señales de tu cuerpo.

Considero determinante para el bienestar, que cada mujer sepa realizar los cambios necesarios en su alimentación, estilo de vida, exposición a tóxicos y gestión del estrés.

Escuchando y observando las señales de su cuerpo, las de la evolución.

Del mismo modo que es también determinante el asesoramiento médico, el de la ciencia, el que aporta un tratamiento específico para cada mujer, perdiéndole el miedo a las hormonas o abrazando combinaciones de plantas, también químicamente y naturalmente sanadoras.

Por todo ello y con el gusto de aportarte ganas e información, seguiré escribiendo aquí sobre tipos de tratamientos, hormonas, plantas, problemas, soluciones, oportunidades, ciencia y evolución.

Confiar, escuchar, evolucionar y crecer para sanar… Ahí está la cosa. Tiene miga, lo sé, pero no me cabe duda que es una gran cosa.